Cuanto espera la inercia
en la inequidad malsana de la nostalgia.
El corpúsculo azul de la vacuidad
nadando mares de suicidio.
Matémonos las horas...
Ya no busca aquel que hiere con su pena
en el dedo del sol...
Culpáme, que más me da...
si te presto ésta, mi queja,
para anularte a lo conocido acusado perdido.
Burláte comiquísimo de mi peste de sangre...
Como tienta esta noche obscena de sinceridad:
la mano
el ejercicio blasfemo
el incalculable aparejo de la pérdida
la erupción del tormento...
irrupción de lo inalterable, el deseo...
el metal sobre la piel
el dibujo de otro filo
la caricatura del no vivo...
Lágrimas de Metal Carmesí
en la hora transcurrida.

me gusto mucho tu poema!! se nota gran firmeza en tus lineas. segui adornando este blog con tus poemas que son maravillosos.
ResponderEliminargracias Elio! valoro mucho tus palabras... seguiremos adelante con el vicio de tinta!
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